Feliz Cumpleaños Harry´s Bar.

En un día tan importante para los estadounidenses como es el Día de Acción de Gracias, el clásico lugar dónde los “Bloody Maries” saltaron a la fama, cumple nada más y nada menos que un siglo de vida, el Harry´s New York Bar.

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El cuarto jueves de noviembre del año de gracia de 1911, un jinete norteamericano llamado Tod Sloane, en el número 5 de la rue Daunou, en el barrio de Opera, fundó The New York Bar. Un clásico lugar en el corazón de Manhattan, característico por su barra de caoba y sus silla repujadas en cuero, pero sobretodo, un rincón dónde tuvo origen uno de los cócteles más bebidos en Estado Unidos, Bloody Mary.

Aunque su dueño era Sloane, un camarero escocés que respondía al nombre de Harry Maceihone, pronto destacó en el insólito lugar por su habilidad con la coctelera. Sloane arruinado traspasó el bar a su mejor camarero y para entonces, el lugar ya era conocido como el bar de Harry, de modo que no fue sorpresa alguna para los clientes habituales.

Harry´s Bar se convirtió en un negocio familiar, cuando Harry murió en 1958,  el lugar pasó a manos de su hijo Andy, luego su nieto Duncan, y ahora su bisnieta Isabelle, actual propietaria, ha recogido toda su historia, recuerdos y anécdotas en el reciente libro Harry´s Bar 1911-2011, editado por La Martinière, con motivo del aniversario. En el libro están impresas las borracheras de Francis Scott Fitzgerals y Hemingway, que pagaba con lo que ganaba por cazar palomas en el jardín de Luxemburgo. Las tardes de 1928 en que Georges Gershwin compuso la música para “Un americano en París” con el piano, o aquel día de 1921 en el que nació el Bloody Mary.

Han pasado muchos años, y muchas historias nostálgicas, los tiempos han cambiado al igual que su dueño, pero Harry´s Bar mantiene el peso de la tradición como se puede ver todavía en las banderas descoloridas de las universidades yanquis, el neón rojo y dorado de la entrada, los carteles viejos de las paredes, fotos en sepia e incluso las cahquetillas blancas del personal que atiende tras la barra. Hoy solo quedan los fantasmas de las personalidades que pasaron por allí como Coco Chanel, Jack Dempsey, el Duque de Windsor o Humphrey Bogart.

Pero el actual Harry´s Bar sigue ofreciendo el martini con una cebollita pinchada en un palillo de dientes en lugar de una aceituna. Además, ofrece 300 tragos diferentes, combinados, cortos o largos, suaves o fuertes, dulces o ácidos y muchos tradicionales que se preparan tal y como lo hacía su fundador. Un espacio sin televisión, sin música y sin máquina tragaperras, pero con un gran club sandwich y famoso hot dog, para disminuir los efectos del alcohol.

Un espacio clásico y tradicional, que conserva su esencia, que ha viajado en el tiempo hasta nuestros días. Una exclusiva joya de acceso público.

María Jesús Molero Ramírez.

 

 

 

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